de entrada... conspira la vida.

Publicado por CrimsonAngel | | Posted On martes, 25 de agosto de 2009 at 9:30


Uno puede creer literalmente lo que lee en los periódicos, oye en la radio o ve ? en la TV; es un modo seguro, garantizado, de estar en el mundo; sin sombras, enigmas o motivo alguno de inquietud. Llamaremos a este modo: Versión Disney de la historia, en ella el universo cotidiano oscila regular y previsiblemente entre una pareja de valores claramente delimitados y cognoscibles: la Derecha y la Izquierda.

Podemos también cuestionar esta forma gregaria de hipnosis y acceder paulatinamente al conocimiento de una historia secreta, invisible, negada por "las más diversas autoridades", una historia que no coincide con los valores de la tribu y que rompe con numerosos tabúes.
"En la democracia no existe nada similar a una clase dirigente. Los medios de comunicación son herramientas imprescindibles para mantener las libertades mediante la configuración de una opinion pública informada y responsable"

Ante una boutade como ésta, claro ejemplo de la Versión Disney, solamente cabe una sonrisa escéptica o una crítica breve, arrebatada y feroz:Existe la clase dirigente.
La democracia es escasa o nulamente democrática.

Los media persiguen una política de ocultación y distorsión de los acontecimientos de acuerdo con los intereses de sus gestores propietarios, en el mejor de los casos; en el peor, nos encontramos ante un programa acelerado de embrutecimiento ante el cual el panem et ciercenses de la antigua Roma constituye una mera anécdota.

Si tratamos de rellenar este esqueleto con carne, es decir con nombres propios o vicisitudes históricas concretas, seremos inmediatamente tachados de paranoicos.
Es un modo de desacreditar a los que mantienen posiciones incómodas; perdamos el miedo, no nos ofusquemos, permanezcamos alerta. Lo que ellos llaman paranoia es un paso adelante en el camino de la salud mental. Riamos.

Nada más serio que el humor. Nada menos divertido y auténtico que la sonrisilla de superioridad del ignorante que todo lo sabe mediante la Prensa y el prejuicio. Los más burros, cuando oyen hablar del Tao, se ríen. Ignorémoslos.